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® Benjamín Juárez

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Aquel año, antes de regalar su corcel, sólo pudo completar 29 de las 100 millas, ya que su caballo no pudo más y obligó a Ainsleigh a abandonar.
“si los caballos estaban muriendo, pensaba que yo no estaba genéticamente diseñado para correr como ellos”.
La chica rubia le dio incluso un masaje en las piernas del corredor [...] Ya no estaba exhausto o solitario, estaba cachondo” se explicaba Ainsleigh.
ícono del ultra trail. Las casualidades y un tipo testarudo se unieron para crear un deporte que hoy en día está más en forma que nunca.

Gordon Ainsleigh, la historia del pionero del ultra trail moderno. carreraspormontana

Historia DEL Trail Running

Gordon Ainsleigh, la historia del pionero del ultra trail moderno

Esta es la historia del creador del ultra tal y como lo conocemos hoy en día, de un tipo que decidió competir corriendo en una carrera a caballo tras perder a su corcel. Ese día de junio se creó la historia del ultra trail moderno.

Miércoles, 16 de Abril de 2014 - Actualizado a las 07:46h.

Gordon Ainsleigh (VanesaRuns)

Gordon Ainsleigh (VanesaRuns)

La casualidad es el motor de muchos acontecimientos históricos. Fue la casualidad la que hizo que en 1973, un joven Gordon Ainsleigh le regalara su caballo a su novia, “aun sabiendo que ella me iba a dejar”, según reconoce el propio Gordy, “por lo que realmente fue una estupidez hacer lo que hice”.

Eso propició que, un año después, el joven de California no tuviera cómo participar en su carrera favorita, la Western States, una prueba de 100 millas que se realizaba a caballo. Aquel año, antes de regalar su corcel, sólo pudo completar 29 de las 100 millas, ya que su caballo no pudo más y obligó a Ainsleigh a abandonar.

Pero un amigo fue el que le hizo reflexionar al decirle que el resto de jinetes “nos preguntamos cuando vas a dejar el caballo atrás y completar el recorrido a pie”. Lejos de abandonar una idea tan peregrina, en la siguiente edición se presentaba Gordy sin caballo, preparado para completar 100 millas por las montañas de California.

Pero no quiso dejarlo todo al azar, ya que Gordon había estado entrenando un tramo de la prueba durante las semanas previas, completando este segmento de 40 millas hasta en cuatro ocasiones. Su cabeza estaba determinada a conseguir completar las 100 millas, aun sin saber que estaba poniendo la primera piedra de un deporte que años después ha explotado de forma definitiva.

Así, en 1974, Gordy era el único de los participantes de una carrera a caballo que iba sin caballo. El joven, de 27 años, tenía más pinta de leñador que de atleta, con una tupida barba, pelo largo y sin camiseta, un estilo que con el paso de los años ha continuado teniendo seguidores muy reconocidos.

Se dio la salida de la carrera y comenzó un día para la historia. En un principio, Gordy, conocido por su gran ego, se sintió bien e intentaba ir al mismo ritmo que los caballos. Esto duró, aproximadamente, las primeras 15 millas, en la que sus piernas “comenzaron a quemar” según reconocería más tarde el propio Ainsleigh.

Las siguientes 20 millas eran en descenso, aunque con pocas zonas de sombra, algo que le hizo comenzar a deshidratarse. Como es natural, en este tipo de carreras la cabeza de Gordy comenzó a dar vueltas, pensando en aquella novia a la que había regalado el caballo y que no estaba ya con él.

A duras penas, Gordon consiguió alcanzar la mitad del recorrido; con el paso de las millas se fue encontrando con jinetes que habían visto cómo sus caballos habían fallecido por el esfuerzo; “si los caballos estaban muriendo, pensaba que yo no estaba genéticamente diseñado para correr como ellos” comentaba Gordy tras su hazaña.

Poco a poco, la idea de abandonar fue creciendo en su cabeza, hasta el punto de que había decidido dejarlo al salir del cañón en el que se encontraba. Otra vez la casualidad hizo su parte del trabajo y puso en el camino de Gordy lo necesario para que aquella historia tuviera el mejor de los finales.

Al llegar a lo alto del cañón, Ainsleigh se encontró con una chica rubia y un anciano esperando, ya que sus caballos no podían continuar la marcha. El anciano le ofreció a Gordy algunas tabletas de sales, agua y unas palabras de ánimo que hicieron mella en el joven californiano para seguir su camino.

La chica rubia le dio incluso un masaje en las piernas del corredor; el propio Gordon reconoció que aquella joven fue subiendo poco a poco por sus piernas, “de forma seductora. Lo hizo a propósito, pero en lugar de pensar en el calor o en lo mal que me sentía, me hizo sentir excitado. Ya no estaba exhausto o solitario, estaba cachondo” se explicaba Ainsleigh.

Tras este encuentro fortuito, Gordy siguió su camino hasta alcanzar las 80 millas. Co este último tramo por completar, llegó a Michigan Bluff, donde pidió que un jinete le acompañara en las últimas 20 millas del trazado, para lo que escogió a una chica a la que le había echado el ojo un tiempo atrás.

Esas últimas 20 millas fueron duras para Gordy, pero consiguió finalizar las 100 millas que se había propuesto, además, haciéndolo en menos de 24 horas, creando además el deporte de la ultra distancia por montaña como lo conocemos hoy en día. Al siguiente año, otro atleta se apuntó a la aventura y con el paso del tiempo, la prueba se convertiría en todo un ícono del ultra trail. Las casualidades y un tipo testarudo se unieron para crear un deporte que hoy en día está más en forma que nunca.

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